En una lectura que hice al “Diccionario del Sexo”  del médico y filósofo Francisco Javier Leal encontré un capítulo muy llamativo: “Palabras Mayores”, y al abrir dicho capítulo tropiezo con la palabra ABRAZO como la primera palabra Mayor de la Sexualidad, bueno el orden es alfabético, y obvio comparada con las demás palabras que aparecen allí es la primera, pero está allí, pudo no estarlo, pudo haber sido eliminada por el autor, como la eliminan y olvidan (no la ejecutan) muchas personas de este planeta.

Interpretación:

Palabra mayor de la sexualidad: expresión de lo real, vocablo básico que puede sonrojar, hace parte de la expresión de todas las culturas, de uno u otro modo.

Voy a redactar algunos apartes del capítulo:

-“Estrechar, ceñir con los brazos, admitir, aceptar, contener, comprender… Es portátil… No necesita un sitio especial… Hace más felices los días felices Hace soportables los días insoportables. Imparte sentimientos de arraigo.  Llenas los vacíos de la vida… Continúa ejerciendo efectos benéficos aún después de la separación”  (Klatheen Keating: Abrázame)-.

Comentario:

Repasa… ¿por qué se te olvidó abrazar, por qué tu hijo adolescente carece de tus abrazos, y si  lo haces más seguido? Si los abrazos deberían sobrar, nuestros brazos podrían cubrir todo: desde una flor, una mascota, un árbol, una almohada hasta…  cada uno de quienes nos rodean.

La vida misma en sus inicios solicita el abrazo.  Un bebé sólo inspira cubrirlo con los brazos, un cachorro o un polluelo genera meritos de tal regalo.

Un abrazo de saludo a quienes te conocen o están dispuestos  a conocerte.  Un abrazo sensible para quien tiene un dolor.  Un abrazo que entrega afecto para tus seres queridos.  Un abrazo que expresa todo tu amor materno, ese que estrecha infinitamente, para tu hijo infante, adolescente o adulto.  Un abrazo lleno de deseo para ese ser que te provoca sexo.  Y en medio de tanto abrazo, por tanto beneficio, todos aprenderán a multiplicarlos.

El abrazo de entrepierna puede concluir  un acto sexual.

El abrazo que solicita el adolescente para sentir que está bien, que madura y se hace fuerte, en todos sus aspectos desde su sexualidad.

La  última línea de este capítulo:

-“Pero todos estamos de acuerdo en que  el afecto  y el sexo son inseparables del abrazo”-.

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