Sexualidad en la Adolescencia - Adolescente SexualEn esta oportunidad trataremos la situación de embarazo no planeado en mujeres adolescentes una vez han confirmado su nuevo estado.

La historia de Ana sigue allí en el baño del colegio, con la prueba de embarazo que salió positiva y su cabeza en revolución sin saber qué hacer ahora.

Su historia ha cambiado, ya no podrá vivir su adolescencia como esperamos todos que viva un adolescente… a propósito,  ¿si está claro lo que esperamos que vivan los adolescentes?

Sus inquietudes cambian ahora que tiene confirmado su estado:

-¿A quién puedo contar lo que me sucede?

-¿Cuánto tiempo tendré para que no se enteren los demás?

– ¡Mis padres van a matarme!, ¿Podré contarles?

– ¿Cómo voy  a mantener al bebé?

-¿Podré detener este embarazo?

Inquietudes de alta presión en el desarrollo de su vida y las cuales requiere resolver cuanto antes para evitar situaciones severas de depresión y posteriores análisis errados en este posible estado de embarazo depresivo.

Antes de confirmar su estado, las inquietudes se centraban en su vida: en lo próximo que haría, que amigos prefería, como disfrutaría su existencia, que estudios continuaría, que metas desarrollaría.  Hoy sólo alcanza a analizar qué pasará con ella y con el bebé.

¿A quién debe contarle?

La mayoría de chicas embarazadas en la adolescencia  no puede contar en primera instancia su situación a los padres, pues saben que pueden generar  una reacción negativa y hasta violenta.  Algunas han preferido contarlo a su mejor amiga y/o amigo en busca de apoyo, muchas han tenido malas experiencias, debido a que sus amigos no pueden contener tal noticia y todo su entorno termina enterándose de mal modo sobre su embarazo.   Y aquí llega un momento crucial, generalmente decepcionante sobre su nueva vida, la adolescente acude al hombre que la embarazó: su novio, amigo o compañero, de ser posible, es decir, si aún tiene contacto con él.  Le manifiesta su nuevo estado y el compromiso que deben llevar los dos.  Un porcentaje que oscila entre el 40% y 60% de los hombres  adolescentes deciden no asumir la responsabilidad de padres del bebé que está en camino.  Ahora confirma que está sola.

Reflexión: No crees que a pesar de lo frustrante y  difícil que es  aceptar la noticia de un embarazo de tu hija o familiar adolescente, es mejor que acuda a su madre primero y luego a los demás miembros de la familia para informar sobre lo que le sucedió?.  ¿Has esclarecido esto con tu hija en algún momento, le dices y demuestras que a pesar de los posibles enojos o reveses puede acercarse a ti y contarte lo que le pasa? Dile esto antes de que se embarace o para cualquier otra situación que pueda pasarle.

Tener o no tener el bebé.

Las cifras de aborto en madres adolescentes son inexactas, como lo son el número de muertes de adolescentes por esta práctica.

Las adolescentes que abortan lo hacen a escondidas, en muchos países se considera un delito, y lo hacen sin tener  el tratamiento médico, salubre o de un equipo profesional en salud requerido para  este tipo de intervención.   Y así con este panorama, es muy probable que no sólo termine la vida del bebé sino también la de la madre adolescente.

Reflexión: ¿Es el aborto una opción en tu vida y en la de tus hijas o familiares adolescentes?, ¿Tu círculo familiar lo tiene claro?, por lo menos has hablado de todas las dificultades en salud mental y física que puede traer esta opción.

Los nuevos retos que deberá enfrentar:

– Aprender cómo se desarrolla el embarazo, que implicaciones tendrá en su salud y cuerpo. Donde puede acudir para atención en salud física y psico-social.

– Aceptar que fue algo que hizo sin pensar  “un equívoco” (aún no uso la palabra error, porque error es lo que se hace mal después del evento) y que debe centrar su fuerza para continuar su vida buscando ser feliz (por tener un bebé no previsto nadie la condenará a muerte: espiritual o física).

– Definir que personas van a apoyarla, de qué manera y cómo hacerlo en equipo.

– Afrontar que su vida ya no será igual a la que llevaba antes de su embarazo, ahora debe pensar en equipo.  Es mamá y tiene la responsabilidad de hacer crecer su hijo.

– Analizar los cambios que generará su niño en su vida. Definir por cada año, de ahí en adelante,  sus metas y pasos a seguir,  cumplir sus propósitos.

– Evaluar que alternativas presenta el mundo hoy para que desarrolle su potencial profesional aún siendo mamá adolescente, también para tener un canal que le permita obtener recursos económicos para su sostenimiento y el del bebé.  Hoy existen alternativas de interconectividad a través del mundo de Internet, es una opción para recibir educación y desarrollo profesional en forma virtual.

– Fortalecer su espíritu y guiarse sólo por las metas que se propuso, su fe en sí misma y no tanto por las experiencias de los demás amigos adolescentes (los que aún no han tenido bebé viven diferente, aunque siendo perspicaz puede obtener enseñanza).

– Formarse para ser una madre que llena de amor, confianza y templanza a su hijo  en todos los aspectos.  Si esta madre en la adolescencia fortalece a su hijo, no lo deja al “viento”, el círculo deberá romperse, su hijo tomará mejores decisiones, podrá a llegar a tener tanta confianza en sí mismo que llevará su vida de mejor manera.

– Esclarecer y hacer cumplir el papel  del padre de este nuevo ser.  Definir si sólo será un apoyo económico (si es necesario llevarlo a términos legales de manutención) o un apoyo total afectivo para el bebé (tal como debe ser).

Y en medio de todo a ti mamá que ahora te convertirás en abuela, te invito a que participes en esta formación para ser equipo con estas dos vidas, ambas nuevas, tu hija con su nueva vida y la vida de su bebé.   También debes formarte, igual, todo a ti te cambió.  Y estos cambios requieren la determinación  de vencer, vencer todo lo que produjo en ti esta noticia, vencer las nuevas  dificultades, entregando las responsabilidades que cada uno adquirió,  y lograr sus metas trazadas.

Ve a mostrar este artículo a tu hija adolescente, si está embarazada ambas (mamá-hija) tendrán pautas para desenredar lo que tienen en sus cabezas y por lo menos definirán metas.  Si no está embarazada tendrá muchos elementos a reconsiderar antes de ejecutar una acción que pueda modificar su rumbo, como es el caso de un embarazo no previsto.