Mucho se discute sobre la efectividad de los métodos de planificación, cuáles son más efectivos, cuáles más apropiados para los adolescentes, el uso del condón, pastillas, dispositivos intrauterinos, entre otros; pero olvidamos el mejor método que existe tanto de anticoncepción, como de protección, este método requiere ser reconocido y definido en el mundo sexual como el más efectivo desde la adolescencia.

El método se llama ResponsabilidadConciencia, ¡ojo! no es la abstención de lo que hablo, la abstención por el contrario es el método comprobado de menor efectividad y alto índice de fallo, y en la adolescencia se convierte prácticamente en una invitación.

No hay pastilla, inyección, dispositivo, condón que pueda funcionar  correctamente, sin la Responsabilidad y Conciencia humana.

¿Qué tanto enseñas, entregas y pones en práctica el método Responsabilidad-Conciencia en tu hijo adolescente?

Responsabilidad por sus actos, por adquirir el conocimiento necesario para planificar su vida y la procreación, y ejecutar correctamente los métodos, por practicar auto-protección, por determinar quién será la correcta compañía.

Conciencia para entender que cada encuentro sexual-coital implica un compromiso consigo mismo, implica un posible resultado inesperado: en satisfacción, en relación con la persona que eligió, en estado anímico, entre otros, y es un potencial encuentro con la paternidad-maternidad o con la ejecución de una prescripción médica por efecto de alguna enfermedad sexual.

El adolescente debe tener un grado de responsabilidad-conciencia tal, que debe lograr establecer con cuanta frecuencia va a practicar o practica encuentros sexuales-coitales, y así  elegir el mejor método de planificación, el más oportuno para su caso.  Debe considerar siempre el uso del condón como un método para su salud sexual;  Y debe entender que no sólo hay consecuencias físicas, también puede afectar su estado anímico, psico-social y espiritual.

El adolescente debe prever las consecuencias y asumir la responsabilidad por su acción sea cauto o descuidado.

Es importante también que el adolescente esté al tanto de las entidades o instituciones que pueden apoyarlo o ayudarlo en su proceso de desarrollo sexual.  Determinar a quién puede acudir en forma cercana y rápida en caso de una situación confusa o imprevista, que pueda ser atendido,  bien sea por personas profesionales de la salud, sexualidad o con las que se pueda identificar.

Ahora puedes comprender por qué a pesar de tantos adelantos científicos en el área de la planificación familiar y protección de la salud sexual, aún hay tan inoportunos resultados.