Sífilis enfermedad  que por sus síntomas puede ocasionar diagnósticos imprecisos.

Clínicamente se caracteriza por tener episodios de enfermedad activa y otros en forma pasiva (asintomática o latencia).  Muchas personas que tienen sífilis no presentan síntomas durante años, lo que  genera el riesgo a complicaciones, por llegar a la fase avanzada sin haber tenido diagnóstico, ni medicación, ni control.

Puede curarse con tratamiento y continuos seguimientos, pero en  etapa avanzada puede generar otros problemas de salud  aunque  se aplique un tratamiento.

La Sífilis es una infección sistémica y crónica causada por la bacteria Treponema Pallidum (involucra todo tu cuerpo y es de tratamiento prolongado),  generalmente  se adquiere a través de relaciones sexuales específicamente por contacto  con piel o membrana mucosa lesionada de una persona  que tiene la enfermedad.  Las mujeres infectadas embarazadas pueden transmitirla al bebé desde el vientre (sífilis congénita).

Presenta 3 fases: Fase primaria, Fase secundaria, y Fase latente – terciaria.

Las personas que están en  fase primaria o secundaria de la enfermedad pueden transmitir la infección, muchas veces las úlceras por sífilis no se reconocen como tal.  Así, las personas no saben que están infectadas, llevan su vida sin los tratamientos médicos adecuados y pueden contagiar la enfermedad.

Definición corta de las tres etapas  (MedLinePlus)

-La sífilis primaria: es la primera etapa, en esta se forman úlceras indoloras (chancros) en el sitio de infección, ocurre de 2 a 3 semanas luego del incidente de infección. Es posible que el paciente no note las úlceras, ni detecte otro síntoma, generalmente ocurre cuando  las úlceras están ubicadas en el interior del recto o del cuello uterino. Estas desaparecen en un período de 4 a 6 semanas.

-La sífilis secundaria: ocurre de 2 a 8 semanas luego de la aparición de los primeros síntomas. Cerca al 33% de las personas que no recibieron tratamiento en la etapa primaria desarrollarán esta segunda. Estos síntomas a menudo desaparecerán sin tratamiento y de nuevo la bacteria se vuelve latente (inactiva) en su sistema.

-La etapa final es llamada sífilis terciaria y en ella la infección se disemina al cerebro, al sistema nervioso, al corazón, a la piel y a los huesos. Las bacterias latentes pueden ser detectables por  el daño que causan a una parte del cuerpo o a través de un examen de sangre para sífilis.

Lo que pienso al respecto, el mensaje para quienes están en la adolescencia:

En ocasiones los chicos y chicas que están en la adolescencia inician actividad sexual con personas de mayor edad (edad adulta o  jóvenes mayores),  y por su inexperiencia, NO logran establecer una comunicación clara para definir qué tipo de vida sexual ha llevado esta persona, resolver inquietudes cómo: ¿Mi pareja  ha tenido otras relaciones?, ¿ha utilizado en forma permanente las prácticas de sexo seguro?, ¿alguna vez tuvo que llevar un tratamiento médico por una infección de transmisión sexual ?,  etc.

A un adolescente le puede pasar  que comparte actividad sexual  sin haber reconocido el cuerpo de quien fue su pareja, sin percatarse de su estado de salud, sin detectar síntomas visibles de alguna enfermedad (ampollas, úlceras, heridas, inflamaciones, entre otras), incluso sin advertir si esta persona realmente lo cuidaba.  Es decir, estuvo vulnerable, por no conocer plenamente a la persona que eligió como pareja.

A los jóvenes en la adolescencia hay que recalcar:

Las relaciones sexuales siempre implicarán un alto nivel de sinceridad, de confianza, de responsabilidad y compromiso consigo mismo y la pareja.

Iniciar o tener actividad sexual en pareja requiere un plan:

-Lo primero que debe hacer es aprender sobre sexualidad y desarrollar su fuerza interior.

-Lo siguiente es Conocerse tanto física como emocionalmente (auto-reconocerse),  despejar dudas, analizar sus reacciones y evaluar la forma en que toma decisiones.

– y finalmente Conocer  a su pareja  a tal nivel de confianza,  que ambos logren construir sus metas de vida sin interferencias innecesarias, como las puede generar una vida sexual al azar: enfermedades de transmisión sexual, estados depresivos por malas experiencias o un embarazo no planificado.

Las personas y jóvenes en la adolescencia que deciden tener una vida sexual más ligera, sin compromiso, o sin relaciones afectivas establecidas y duraderas, deben por lo menos considerar y llevar a la práctica  las técnicas de sexo seguro,  procurando cuidar su salud física, emocional, psicológica, y  además, su futuro.

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