Si el adolescente encuentra:   – Modelos permisivos en su entorno,  personas que dejan pasar este tipo de acciones: tener relaciones sexuales a cambio de dinero como si nada fuera.  – No tiene claro sus valores.  -Nadie  le ayuda  a identificar los  límites.  -Se tiene en baja estima.  – No sabe ante quien acudir o como denunciar a la persona que le hace este tipo de propuestas.

¿Cual crees tú sea la respuesta?

Si la sabes…  ¿Qué te detiene a actuar?  Si es un tema que aún  tienes pendiente con tu hijo o hija adolescente  ve habla con él (ella), hazlo! no temas, es más terrible darte cuenta que lo has permitido.

Por favor enseña a tu hijo o hija adolescente, sé muy enfática,  a  no vender  su dignidad desde la sexualidad, a no ejercer sexo por dinero o por cualquier otro bien material o “favor”.

Su sexualidad debe ser libre, de libre elección, de libre decisión, ninguna persona debe obtener por presión o por  la tentación del dinero o riqueza material los famosos favores sexuales.  Sexo por dinero es Prostitución.

El adolescente aceptará sexo por dinero cuando es incitado, por baja autoestima  o tiene ejemplos de su círculo cercano: familia, amigos, colegio y vecindario.  En otras ocasiones es la falta de dinero o una condición económica “deplorable”  la que lo lleva a realizar sexo por dinero (me refiero a deplorable: cuando estando en un mal estado económico no hay por lo menos una cabeza pensante buscando soluciones).  Sin embargo, déjame aclarar que la venta de sexo la practican jóvenes o personas de todos los niveles socio-económicos.

Evalúa tu estado social y económico, mide el factor riesgo,  pídele al adolescente que nunca ceda, los problemas económicos se solucionan con cabeza fría, inteligencia, conocimiento y tesón, con actividades constructivas y no con la venta del sexo, no golpeando  la dignidad humana, su dignidad desde la adolescencia.

El entorno en que vives y vive el adolescente puede tener un alto factor de conducción a la prostitución, la cultura de obtener  dinero por encima de todo,  analiza la música o videos explícitos, que personas están cercanas e influyen en él o ella, que modelos le presenta la programación de la televisión que prefiere.  Analiza todo esto y según la calificación de ese factor  debe ser tu esfuerzo para evitar en tu hijo o hija adolescente la práctica de “sexo por dinero”.  No puedes permitir a tu hijo o hija adolescente convertidos a la prostitución.

Cuando el joven en la adolescencia ya ha vendido su cuerpo, ha vendido su experiencia sexual y luego lo analiza, resulta ser una experiencia traumática.  Es un proceso lento de conciencia que luego lo hará llevar al límite su dignidad, y puede caer en situaciones más graves como drogas alucinógenas, o redes de prostitución o la destrucción de todas sus relaciones sociales.

Si detectas en tu casa que tu hijo o hija adolescente realizó una actividad sexual a cambio de un bien económico no te debes rendir y debes acudir a una institución que refuerce sus valores y le apoyen a buscar sus aptitudes para ejercer una labor o profesión que lo dignifique,  mucha educación y formación para mejorar sus actitudes desde la adolescencia.

Por tu lado, continúa dialogando, mucha conversación, busca espacios para concretar temas de la sexualidad y la vida con tu hijo o hija.

Es mejor hoy!, es mejor no dar más tiempo a que continúen sucediendo este tipo de hechos en la sexualidad de la adolescencia.